Víctor Luque, uno de los mejores guitarristas españoles de la actualidad, nació en Oviedo en 1938.En 1955, con 17 años, empieza a recorrer mundo en compañía de su guitarra: reside en Bruselas, Suecia, Dinamarca, Holanda, Italia, Alemania, Suiza e Inglaterra, viaja por el Sáhara, Argelia, Libia, Marruecos, Senegal y Sierra Leona, pasa temporadas en distintos lugares de Estados Unidos (Los Ángeles, Albuquerque y Miami) y va a otros de América: Argentina, Chile, Uruguay, Venezuela, Lima, Quito, Bogotá, Puerto Rico, Jamaica, Curaçao. En 2009 se marcha a Berlín a participar en jam sesions, a dar conciertos. Afortunadamente vuelve a Asturias con frecuencia.Víctor Luque, que empieza actuar en solitario en el París de los años sesenta, toca todos los palos: lo mismo jazz que blues, canciones asturianas, iberoamericanas, nórdicas, inglesas...
Víctor Luque, uno de los mejores guitarristas españoles, últimanete se pasa el tiempo escribiendo su autobiografía. Su infancia en Oviedo,en aquella postguerra áspera, los hilvana en el recuerdo de su madre, una profesora de francés que pensaba, como el piensa ahora, que Napoleón debería haber ocupado España veinte años más. Lo dice con sorna (la sorna es la alegría de los pesimistas) y con alguna decepción (la decepción es el fracaso del optimismo). Muy joven, con apenas 17 años, se fue a Londres. Al llegar a la estación, le dijo a un colega: “Creo que no voy a volver nunca”.
No volvió hasta muchísimos años más tarde, tras haber vivido en Inglaterra, Francia, Venezuela, Alemania y Noruega. De los gatos se dice que tienen siete vidas: Víctor Luque, que algo de felino tiene al rasguear su guitarra, ha tenido muchas más vidas. Con su guitarra es capaz de interpretar todo tipo de música: jazz, folclore latinoamericano, pop... Se trata de un maestro que soprendió, por su habilidad técnica puesta al servicio de la emoción, al mismísimo Paco de Lucía. Charlamos de sus primeros años de conciencia en el centro de Oviedo, en la terraza de un ático que sus amigos Juan Marino y Marián nos han brindado para el encuentro. Tras la charla, muy intensa, me voy con una idea fija. Acabo de conocer a un triunfador. A un triunfador de verdad: alguien que ha hecho siempre, siguiendo los dictados de su conciencia, lo que le ha dado la real gana.
Su trabajo discográfico “...cincuenta años no es nada”, grabado en compañía de la Orquesta Ciudad de Oviedo, es una de las aportaciones más sensibles e inteligentes a la música popular latinoamericana. Galán antiguo,tiene algo en su corazón indudable anarquista.Ha querido construir la vida como ha querido: y si le diesen otra vez 17 años, y la oportunidad de volver a Londres, yo creo que se demonaría en repetir los mismos aciertos y los mismos errores . Carácter es destino, ciertamente; pero el carácter también se forja: la independencia, amigos míos, cuesta mucho.
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